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jueves, 14 de enero de 2010

Cena Gastronómica. Caceres y Guadalajara

Ultimamente hemos hecho 2 cenas gastronómicas.


Como le tocaba al Curi y pasaban los meses y este no decía nada porque ya sabemos que tiene una agenda muy apretada, lo saltamos, y Piru y Lolo hicieron la suya: Cáceres.

Comimos estupendamente con incluso productos traídos de la tierra y esta vez hasta se lanzaron con una tarta de postre.



Como el Curi seguía sin decir nada de la cena que le tocaba, lo volvimos a saltar. Esta vez fueron Gema y Manu los que nos invitaron a conocer la gastronomía de Guadalajara.
Todo buenísimo como siempre; mención honorifica al "atascaburras" que hizo las delicias de los comensales.

lunes, 21 de abril de 2008

X Jornada gastronomica. Santander

Fue impresionante.
Por unos instantes pensé que me había trasladado en el tiempo ya que todo parecía como antes, cuando la presencia de montañeses en la bahía era muy elevada.

Los chicucos abundaban por las diferentes barriadas y no se sentían agobiados por la presencia del Mercadona de turno, y la bolera de la segunda aguada estaba siempre repleta y no faltaba una pareja que quisiera echar una partida.
Y todo fue gracias a Cristina y Manolo, que nos invitaron a cenar con motivo de una nueva edición de las Jornadas Gastronómicas. La provincia, claro está, era Cantabria.

A pesar de que Luisa y yo llegamos un poco tarde (y esta vez no fue por mi culpa, si no porque a una tal Ainoa Arteta se le antojó actuar el mismo día de la cena), los anfitriones no nos tuvieron en cuenta esa falta y nos atendieron con mucho cariño.

Como entrantes nos sorprendieron con unas Anxoas de Castro-Urdiales y salmón de los valles de Anchon y Soba (a las que era imposible apreciar espina alguna y que juntos daban una combinación deliciosa), con unos Pixos de quesuco ahumado de liebana, y además con una Ensalada de pimientos y bonito del norte, que por su sabor y textura tenían que ser de muy al norte de lo bueno que estaba.


Y una vez degustados estos, dieron paso al primer plato. Sobre cuenco de barro nos sirvieron la Olla ferroviaria, un potente guiso de carne de ternera y patatas que obligaba a chuparse los dedos. Aunque antiguamente lo hacían aprovechando el vapor de las máquinas del tren, los fogones de la cocina de la Piru no impidieron que saliera como los de antaño.



Como segundo plato nos ofrecieron unos Calamares encebollados, que de lo tiernos que estaban invitaban a repetir. Y yo no me pude resistir.

Por último, para endulzar el paladar, de postre pusieron unas originales Natillas montañesas en cama de sobaos pasiegos, casi “ná”, que consiguieron llenar el último reducto libre que nos quedaba en el estómago. Vamos, que ni la “Arguiñana “ las hubiese hecho más buenas.
Claro está que no había nada mejor que un buen aguardiente de orujo o un té verde de los puertos, que nos facilitara la digestión de tan copiosa y suculenta cena.
Lo de las copas, chucherías y frutos secos ya casi ni os lo cuento, puesto que viene siendo habitual que con posterioridad a las cenas, debatamos nuestras opiniones sobre las diferentes técnicas de cocinar que últimamente abordan nuestras cocinas.
Y bueno, eso es todo, y que aunque un poco tarde, ya hemos cumplido con nuestro cometido. Ahora a esperar a la próxima Jornada, que deseamos que no se junte con nuestra boda. ¡Iu!
Lu y Curi.
Reseña histórica: Por el siglo XIII, Cádiz se repobló con cuatrocientas familias de hidalgos procedentes de Castro-Urdiales, Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera, de ahí que su presencia en nuestros días todavía se note. (Para muestra un botón: Vicente el Patriarca de los Manzaneti).





By Curi y Lu

viernes, 13 de julio de 2007

X Jornada Gastronomica. Jaen 16-06-07


X Jornada Gastronómica. Jaen

El pasado domingo 17 de junio se celebró la X Jornada Gastronómica; esta vez los anfitriones fueron Alejandro y Luisa (muy parecidos por cierto a la Duquesa de Alba y su hijo que tuve el placer de conocer en una de mis últimas reuniones de sociedad)

El lugar: Jaén.


Debido a que Ale es el presidente de la comunidad, el promotor construyó con papel cartón y se escuchan hasta los suspiros (tiene un par de bebes por vecinos), el Asto se celebró a las 15:00.Alejandro y Luisa nos recibieron con unas cervecitas fresquitas, unas ramitas de olivo y cuatro tipos diferentes de exquisitas aceitunas de la zona en sus diferente versiones de maceración.Una vez sentados a la mesa, nos propusieron una cata de aceites de la comarca, y mira que yo creía que desayunaba con buen aceite en las tostadas, pero los aceites que tuvimos la suerte de degustar superaban con creces el sabor del oro líquido que estábamos acostumbrados a tomar hasta este día, creo que Luisa tubo que hacer mas de un viaje a la cocina por alguna que otra telera de pan.El primer plato que llegó a la mesa fue la “Miniatura de trigueros campesinos con un toque al pimentón dulce”, pero solo era un aperitivo del menú que llegaría después.


MENÚComenzó con un “Refrescante gazpacho guarnecido con verduras de la huerta y la granja” el cual habríamos repetido durante toda la tarde, y no me refiero a los molestos “erutitos” con sabor a ajo que esta sopa fría suele dejar en otros casos, sino a vasos y vasos de fresquito gazpacho que hubiéramos seguido tomando. Pero viendo la calidad de esta degustación había que dejar hueco para el siguiente plato.


Luego llegó la “Suculenta ensalada de tubérculos y naranja con aliño suave a la vez que picante” que aunque estuviéramos en Jaén, algo de Cádiz tenían que tener los anfitriones por que a mí me recordaron mucho unas “papas aliñás” con algo de naranja.


Y para terminar los primeros platos unas “Modestas y señoriales acelgas al estilo de Jaén en su versión más ligera” que menos mal que eran ligeras, por que a la noche nos funcionaron como a Popeye las espinacas.

Llegamos al plato estrella “Magníficas brochetas de carne de monte en adobo irresistibles a la tentación de un buen paladar” que el chef Ale cocinó en el momento pero maceró cuidadosamente con dos días de antelación, y llegó a nosotros en el punto que cada uno exigió, calientitas y exquisitas.

Debo comentar y de buena tinta sé, que la carne de monte la consiguieron en un pequeño coto donde los anfitriones suelen asistir a sus cacerías. ¡¿O esos fueron la Duquesa y Cayetano?!


Como no podía ser menos, un postre entre olivos y “Sobre cuna de tortas de aceite, flan dulce a la par que caramelizado” que casi se nos cae la baba cuando Luisa apareció con un enorme y apetitoso flan que fue repartiendo entre los comensales con la suso dicha miniatura de torta.


Dicen que es bueno tomar una cucharada de aceite si vas a beber unas copas, ya que este origina una capa protectora en el estomago que protege de la masiva absorción de alcohol. Una leyenda urbana. Porque puedo dar fe, que allí estuvimos todos mojando sopones de pan en la cata de aceite y todos acabamos bastante contentos, incluso alguno se lanzó a pedir tortilla de patatas a un chef que ese día se encontraba de vacaciones.

Mención honorífica a la Madre de Luisa por su anónima aportación al Asto.

Gracias a Luisa y Alejandro por una magnifica comida y una no menos estupenda tarde.




By Coto y Mili.